Acompañamiento Haptonómico

La haptonomía se define como «la ciencia de la afectividad». Entienden la afectividad en el sentido más amplio de la palabra y contempla cómo todo aquello que nos «afecta» puede generar en nosotros engramas que condicionan nuestra relación con el entorno. Es una ciencia que trata las interrelaciones humanas. Su cuerpo teórico y práctico implica todos los momentos vitales del ser humano, desde la concepción hasta la muerte. La haptonomía propone acompañamientos específicos adaptados a la vida prenatal, la infancia y la vida adulta, incluyendo incluso el acompañamiento perimortem.

El acompañamiento haptonómico pre y posnatal permite profundizar en el vínculo que se genera en la tríada afectiva madre-padre(pareja)-bebé desde momentos muy precoces de la gestación. Aunque todavía es muy poco conocida en nuestro entorno, es una herramienta muy valorada en otros países europeos e incluso está financiada por los sistemas públicos de salud (como en el caso de Francia).

¿En qué consiste un acompañamiento haptonómico Prenatal?

Incluye alrededor de 8 sesiones prenatales cada 10-15 días, de 30 a 45 minutos de duración, y 4 sesiones posnatales hasta que el bebé inicia la marcha autónoma (alrededor del año de vida).

Aunque lo más habitual es iniciar el acompañamiento con la percepción de los primeros movimientos intrauterinos del bebé, lo ideal sería empezar cuanto antes mejor y nunca más tarde de las 29 semanas de gestación, ya que un inicio tardío dificulta la posibilidad de integrar todo lo que la haptonomía puede ofrecer.

En una primera sesión, acompañados por el haptoterapeuta, los padres descubren cómo interaccionar con su hijo. Lo harán mediante un contacto físico con unas cualidades determinadas y el compromiso afectivo por ambas partes. Es un contacto cargado de ternura que propone una interacción con el bebé con un lenguaje que poco a poco todos irán integrando. Después, en casa, será la pareja quien entrará en este diálogo afectivo propuesto y lo irá enriqueciendo a lo largo de las sesiones posteriores. De esta manera los padres descubren que pueden sostenerse el uno al otro y sostener al hijo durante su desarrollo físico, psíquico y afectivo, dándole un lugar desde antes del nacimiento.

A la madre le permite mejorar la sintomatología asociada a la gestación (digestiva, vascular, osteomuscular…) generando sensaciones de seguridad y completitud, que se traducen en bienestar, no solo en el aspecto físico, sino también en el espacio emocional. Conseguir esta sensación le permitirá, a la vez, facilitar la vivencia de situaciones difíciles que, aunque poco frecuentes, pueden ir asociadas a la gestación. También permite vivir las contracciones en el momento del parto desde la sensación interna de seguridad, lo que puede ayudar a mejorar la gestión del dolor y a una vivencia más satisfactoria del parto, independientemente de cómo sea este.

El padre o pareja es el recurso afectivo más cercano a la madre. La haptonomía le facilitará un lugar específico en la relación triangular afectiva padre-madre-bebé para acompañar no solo el parto de su pareja sino el nacimiento de su hijo. Le facilitará ser quien la sostiene, quien la acoge y ayuda a lo largo de la gestación y el parto. Le permitirá generar en su pareja sensación de seguridad y completitud, al mismo tiempo que le permitirá relacionarse con su hijo desde la misma seguridad.

El bebé acompañado desde la haptonomía reconoce precozmente la relación afectiva con sus padres y le genera una sensación de seguridad de base que se manifiesta en un tono y una actitud concretos y visibles al nacer. Su presencia, su manera de presentarse al mundo exterior desde la seguridad, le facilitará la interacción y, por tanto, el desarrollo físico y emocional.
Cuando nuestro hijo apenas tenga unos minutos de vida ya tendrá 9 meses de existencia, y podemos relacionarnos con él desde antes de su nacimiento.

Coste del Servicio:

1ª visita de acompañamiento haptonómico: 65€
Visita de seguimiento de acompañamiento haptonómico: 50€